BOLETÍN AMBIENTAL -EL AYER Y HOY DE LOS HUMEDALES EN BOGOTÁ

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Estos ecosistemas regulan el ciclo hídrico reteniendo las aguas en invierno y evitando desbordamientos, también mejoran la calidad del agua al tener una gran capacidad de filtración y absorción de algunos contaminantes.  Sirven de refugio y hábitat a cientos de especies de aves nativas y migratorias y a una gran variedad de flora y fauna, lo que permite que sean espacios de recreación pasiva para los ciudadanos con actividades como el avistamiento de aves.

Lamentablemente al pasar del tiempo y debido al crecimiento de la cuidad se ha visto la transformación y deterioro de estos ecosistemas, las principales avenidas de la ciudad han contribuido a la fragmentación de lo que antes eran grandes extensiones hídricas, dejando como resultado la formación de parches de humedales que modificaron el funcionamiento normal del sistema, y de paso afectaron la fauna y flora de la zona.

El barrio Bonanza antes de 1974 era el humedal Bonanza, el cual fue secado en su totalidad para construir la Av. Boyacá:

Humedal Bonanza 1974

Barrio Bonanza 2024

Actualmente Bogotá cuenta con 674 hectáreas distribuidas en 14 humedales: Juan Amarillo, La Conejera, Guaymaral, Córdoba, El Burro, Techo, La Vaca, Capellanía, Meandro del Say, Jaboque, Santa María del Lago, Torca, Tibanica y El Salitre, declarados Área Importante para la Conservación de las Aves de Colombia y el Mundo por el Instituto de Investigaciones de Recursos Biológicos Alexander Von Humboldt y Bird Life International desde 2003. Sin embargo, existen otros humedales en Bogotá que no se han clasificado como tal: el Río Tunjuelo, el Río San Cristóbal, el Río Arzobispo, el Río Salitre, el Río Torca, Quebrada Yomasa, el Río Juan Amarillo, el Canal de Los Comuneros, el Canal Rionegro, el Canal de Los Molinos, el Canal Río Callejas, el Canal Córdoba, el Canal de San Francisco, el Canal de Guaymaral, el Canal y Río Fucha, los lagos del Parque Metropolitano Simón Bolívar, el parque de los Novios, el Parque Timiza, el Club Campestre Los Lagartos, el Club Guaymaral, el Club Campestre Los Arrayanes y del Country Club; todos estos también son humedales, que están distribuidos a lo largo y ancho del territorio. Y ¿Por qué no son considerados como humedales?

Muchos de éstos por la acción humana han perdido los bordes naturales que conforman su morfología y la serie de transiciones entre especies vegetales y animales que permiten el balance normal de su ecosistema y ahora se encuentran encerrados entre barreras de todo tipo (Leal, 2013), provocando transformaciones socio-espaciales irreversibles, siendo canalizados, convirtiéndose en simples elementos hídricos que atraviesan el paisaje urbano, perdiendo por completo sus funciones ecosistémicas como mecanismos de absorción de agua, los cuales una gran metrópolis como Bogotá necesitan cada día más por los índices de contaminación que van en aumento, los humedales son elementos que brindan muchos beneficios a la ciudad y a su contexto, pero solo si se conservan y mantienen en buen estado.

Como habitantes de esta ciudad somos responsables de cuidar de los humedales que aún existen

  • No tires basura a la calle
  • Denuncia si ves actividades que afecten los humedales (tala de vegetación y quema de residuos, descargas de contaminantes, tráfico de especies…)
  • No molestes ni alteres la biodiversidad de estos espacios
  • Educa a tu entorno sobre la importancia de los humedales y la necesidad de
  • Participa en las actividades que ofrece la Secretaria Distrital de Ambiente ingresando a su página web, en la sección “Participa” – “Oferta de actividades ambientales”
  • Encontraras actividades como caminatas ecológicas, recorridos interpretativos en humedales y parques ecológicos, capacitaciones virtuales en distintos temas ambientales entre muchas otras.
  • Solo debes revisar la programación, inscribirte y asistir.

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